
El 7 de octubre se celebró la VI Jornada de Investigación Universitaria sobre Cambio Climático, organizada por la Cátedra de Ingeniería Ambiental frente a los Cambios Climáticos y Meteorológicos y adscrita al IIAMA-UPV, bajo el lema “Ciudades sostenibles frente al cambio climático”. El encuentro tuvo lugar en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos y reunió investigaciones vinculadas al agua, los residuos, las olas de calor, la movilidad y el urbanismo.
Forestería Urbana de València participó mediante un póster infográfico que comparaba dos ciclos: el recorrido habitual que sigue en la ciudad un árbol cuando enferma o muere y pasa a ser tratado como residuo; y el ciclo alternativo, que propone FUV.
El póster pone el foco en la idea de madera pública urbana: considerar los restos de poda y tala como un recurso local, gestionado desde la universidad pública y reincorporado a proyectos docentes, artísticos y de investigación. Frente a un modelo lineal, se planteaba un modelo de proximidad en el que la madera permanece en la ciudad y continúa formando parte de su infraestructura material.
A partir de datos sobre el arbolado metropolitano y del trabajo desarrollado desde 2021, la infografía situa esta práctica en el debate sobre resiliencia climática y economía circular, desde la gestión concreta del patrimonio arbóreo de la ciudad.
La participación de FUV en la jornada permitió trasladar esta experiencia, nacida en el ámbito de las prácticas artísticas y el trabajo con madera recuperada, a un espacio de investigación técnica y científica, abriendo una conversación sobre cómo la gestión del arbolado también forma parte del metabolismo de la ciudad.


Forestería urbana de Valencia es una iniciativa que transforma en un recurso – madera pública- lo que en la economía convencional está destinado a ser un residuo urbano – restos de poda y tala- del arbolado metropolitano de la ciudad de Valencia. El material obtenido se emplea en diversas iniciativas docentes, académicas y de investigación tanto de la Universidad Politécnica de Valencia como de organizaciones e instituciones privadas o públicas que se asocian con la iniciativa y proponen el uso de esta madera pública para fines artísticos y educativos relacionados con el procomún, el fomento de la sostenibilidad y la circularidad.
Forestería Urbana de Valencia (FUV) nació en el Departamento de Escultura de la Universitat Politècnica de València en el año 2021 con la voluntad de plantear una alternativa a otros aprovechamientos, como tableros o biomasa, y más aún a enviar los restos de poda y tala de árboles urbanos al vertedero. Apoyándose en una parte del saber hacer artístico vinculado a la recolecta informal de materiales, de lo vernáculo, lo bricoleur o lo brut pero también a la inclusión de lo real, el archivo o el errabundeo, lo relacional y la misma crítica institucional, para generar condiciones de posibilidad en los procesos de enseñanza aprendizaje en los que participamos y que de base impliquen una conciencia medioambiental comprometida.
Desde la iniciativa de corte práctico y de gestión, ha emergido el concepto de Madera Pública Urbana que pone el foco de atención a una materialidad, pero a la vez también manifiesta una posición muy concreta, la de la universidad pública.

Las ciudades – en crecimiento exponencial- son clave en el actual contexto de policrisis. Las concentraciones urbanas afectan a otros territorios excretando residuos, demandando y acaparando recursos y población. En concreto, las ciudades mediterráneas afrontan un escenario climático acuciante: olas de calor, pérdida de biodiversidad, contaminación y presión sobre los recursos y sumideros.
En este contexto y aunque pueden ser un legado intergeneracional ornamental, los árboles urbanos se han convertido en una infraestructura verde imprescindible que nos refrescan, filtran el aire, capturan carbono y acompañan la vida cotidiana, ofreciendo servicios medioambientales y sociales. Pero cuando un árbol cae, enferma o muere y debe ser talado, suele convertirse en un residuo más, con un coste económico y ambiental para las administraciones locales.

En Valencia, aunque sólo unos 150.000 serían de titularidad pública y la tercera especie más común son los alcorques vacíos, algunas estimaciones hablan de 400.000 árboles.
En 2021, en la primera línea del documento diagnóstico de la Estrategia Urbana València 2030 – Resiliencia climática, territorio y renaturalización de la ciudad- se planteaban cinco puntos:
- Integrar territorialmente la ciudad a través de la infraestructura verde y azul a nivel metropolitano.
- Adaptación al cambio climático.
- Reducir la contaminación atmosférica.
- Avanzar hacia un modelo circular de producción y consumo.
- Mejorar la calidad de las aguas y de nuestras playas.
En ese mismo documento en un análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) sobre las Zonas verdes y servicios ecosistémicos se hablaba de la limitada diversidad arbustiva y arbórea presente, la baja presencia de especies vegetales de origen autóctono, la situación de estrés que vive con la consecuente dificultad de desarrollarse en condiciones óptimas y de la falta de idoneidad de un alto porcentaje, hasta el 50%, de las especies arbóreas presentes.
Estos documentos han servido de base para el actual Plan Verde y de la Biodiversidad de Valencia, en el que la gestión de la materia que los árboles generan en sus ciclos vitales y al final de su vida, ocupa un espacio importante, pero como en la Ley 4/2006 de Patrimonio Arbóreo Monumental, que protege exclusivamente árboles excepcionales y vivos, guardándose la administración la prioridad en el uso de lo que quede tras su muerte para uso científico o divulgativo, la articulación entre monumentalidad e infraestructura verde, y por otro lado, residuo y biorresiduo plantea un espacio urgente de posibilidades para el ejercicio de la imaginación práctica, poética y política.

Interceptando esos restos y transformándolos en madera utilizable para proyectos educativos, artísticos y de investigación dentro de nuestra universidad y/o en colaboración con entidades sociales, vecinales y culturales de Valencia. Mantenemos en la ciudad un recurso que ya es suyo, nacido y crecido en el contexto urbano, cerrando de esta forma el ciclo vital, simbólico y de cuidados cotidianos e intergeneracionales que estos árboles encarnan, sostienen y devuelven – especies acompañantes con las que mantenemos relaciones de parentesco interespecie- mientras se custodia un depósito de CO2.
Desde 2023 disponemos de un aserradero, con el que se ha recuperado más de 20 metros cúbicos de madera de ciprés, acacia, chopo, roble del Jardín Botánico y sobre todo eucalipto de entre 60 y 90 años del Jardín del Turia, que son memoria y condición material de posibilidad. Convertida en recurso para asignaturas del Departamento de Escultura (UPV) del Grado en Bellas Artes y del Grado en Conservación y Restauración de Bienes Culturales y talleres internacionales en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura. La iniciativa, a través del uso de madera urbana ha alcanzado a unos quinientos estudiantes.

Gracias a esta iniciativa hemos evitado el transporte de toneladas de residuos, se ha reducido el coste para nuestros estudiantes y los desplazamientos consecuentes, mientras se fomenta una cultura de proximidad y trazabilidad del material que el estudiantado a dispuesto. Pero hay también un impacto social y cultural que resulta igualmente valioso: los ciudadanos reconocen que los árboles de su ciudad no solo hacen del espacio público un lugar mejor, sino que pueden seguir aportando bienestar y conocimiento incluso después de su vida biológica que genera una idea ampliada de vecindad, con los árboles ahora madera, pero también con los árboles y vecinos futuros.
La vocación de la iniciativa es afectar a la gestión de materiales y residuos del Campus de Vera, y en el futuro replantear el metabolismo de la ciudad de Valencia con respecto a su arbolado urbano, teniendo en cuenta el más que probable impacto que tendrá la adaptación de nuestra infraestructura verde a nuevas condiciones climáticas extremas.
FUV es una experiencia piloto de economía circular con un fuerte componente pedagógico y comunitario. Su objetivo no es únicamente revalorizar un residuo, sino abrir un espacio de reflexión crítica desde las prácticas artísticas contemporáneas sobre cómo habitamos las ciudades y cómo podemos hacerlas más resilientes frente al cambio climático.

Enlace a las Jornadas: https://catclima.upv.es/actividades-catedra/vi-jornada-de-investigacion-universitaria-sobre-cambio-climatico/
















