
Los árboles del futuro crecen en un tiempo distinto al nuestro. Pararse a pensar en ellos implica desplazar la mirada hacia un futuro en el que no estaremos y que nos invita a reflexionar sobre la memoria, los afectos y el cuidado a nuestra relación con el entorno tanto que habitamos como el que no.
100 años para un bosque de 100 años es una actividad desarrollada por Foresteria Urbana de València como agente colaborador de PLANEA, Red de Arte y Escuela con el apoyo del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, que propone una aproximación artística y pedagógica a través del trabajo con madera urbana y semillas de árboles de la ciudad.


El proyecto parte de restos de tala y poda del arbolado metropolitano de València, madera urbana de árboles plantados a principios del siglo XX, que forma parte de la memoria material de la ciudad. Con ella se construyeron pequeños invernaderos concebidos como caja de recursos pedagógicos, distribuidos en distintos centros educativos colaboradores de la red.
A través de estas cajas recurso, el alumnado se acerca a la identificación, recolección y germinado de semillas de árboles urbanos, pero también a algo menos tangible: la conciencia de que el tiempo vegetal no coincide con el nuestro. Cuidar una semilla es iniciar un proceso cuyos resultados no son inmediatos ni individuales.





Los árboles más antiguos que hoy disfrutamos pueden entenderse como un legado no pactado, sostenido entre generaciones. Este proyecto invita a reflexionar a cerca del patrimonio arbóreo de la ciudad más allá del paisaje, el árbol entendido como ser vivo con implicaciones políticas, poéticas, sociales y simbólicas; y a iniciar nuevos ciclos de cuidado. Utilizar madera urbana para construir herramientas que permitan imaginar y acompañar el crecimiento de los árboles del mañana.
